Por: Mons. Ignacio Gómez Aristizábal, arzobispo emérito de Santa Fe de Antioquia

El agua es elemento esencial e indispensable para alimentar todas las formas de vida y por tanto para hacer del Occidente Antioqueño un paraíso y no un desierto. pero es aún más indispensable el Amor Cristiano. Sin este, la población del occidente antioqueño es estéril. con amor cristiano, las personas van adquiriendo capacidades de hacer un gran derroche de generosidad para con sus semejantes, al estilo de Jesucristo.

Hay tres tipos de amor:

  1. El amor simplemente humano, que se describe como un amor muy pequeño y con las llagas de la soberbia, de la avaricia, de la lujuria, de la gula, de la ira, de la envidia y de la pereza. Este es el amor que emerge de la naturaleza humana.
  2. El amor divino, que emerge de la naturaleza divina, cuyas características son purísimas, perfectísimas e infinitas, sin límites, e incondicional.
  3. La mezcla del amor divino con el amor humano que se encuentra en la persona adorable de Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre.

Jesucristo comunica este amor suyo a toda persona que se lo pida humildemente. Estoy pensando en todas las personas que inculpablemente no han tenido la dicha de conocer a Jesucristo, honran a Dios como han podido conocerlo y se esfuerzan por cumplir la ley natural (hacer al prójimo lo que le gusta que le hagan a uno).1

Allí está Jesucristo derramando su amor que se encarna en el amor humano con un doble efecto: va eliminando las llagas del amor simplemente humano y le va dando la capacidad de amar al estilo del amor de Jesucristo. Mas para los que hemos tenido la dicha de conocer a Jesucristo y su Iglesia, el amor de Jesucristo se derrama abundantemente en el corazón de los cristianos como semilla, por los sacramentos y  especialmente por la Santísima Eucaristía hasta el punto que el Papa Benedicto XVI de feliz memoria dijo en la ciudad de Aparecida (Brasil): “¡Solo de la Eucaristía brotará la civilización del amor que transformará Latinoamérica y el Caribe, para que además de ser el Continente de la esperanza , sea también el Continente del amor!”. 2

Con afirmación tan autorizada del Papa Benedicto XVI, bien podemos decir: sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor en el Occidente antioqueño. Sin este amor cristiano, todas las otras dimensiones del progreso humano, cultural, económica y social significan poca cosa. “Si no tengo amor, nada soy” 1Cor 13, 1-3.

El amor simplemente humano, es muy pequeño y enfermizo. Sólo el amor divino que derrama Jesucristo en nosotros es bello, sano e intenso. La capacidad afectiva del hombre, por grande que sea, no puede alcanzar a producir el más mínimo grado de amor divino. “Este amor divino”, (enseña Santo Tomás), no brota en el hombre por naturaleza, ni puede ser adquirido con las fuerzas naturales, sino que se debe a la infusión del Espíritu Santo, que es el amor del Padre y del Hijo y cuya participación ofrecida a nosotros, es precisamente la caridad creada”.

Imploro al Señor, un diluvio de amor divino que impregne los corazones  de las personas, de los hogares y de los grupos humanos del occidente antioqueño, para que sea, no un desierto sino un paraíso.

  1. (Concilio Vaticano II, “Luz de las Gentes” N. 16)
  2. (Documento de Aparecida N° 128).