Por: Pbro. Francisco León Oquendo Góez

La Animación Bíblica de la Pastoral (ABP) es un servicio eclesial que tiene como objetivo hacer de la Palabra de Dios el alma de toda la actividad pastoral de la Iglesia. Consiste en animar, a través de la Palabra de Dios, a todas las personas e instancias pastorales para que experimenten un encuentro con Jesucristo vivo, leyendo, meditando, orando y viviendo la Palabra de Dios, en comunión, participación y misión, y así renueven su compromiso con el anuncio del evangelio. 

Elementos clave de la ABP son la centralidad de la Palabra, entendida como “fuente de vida para la Iglesia, alma de su acción evangelizadora” (Aparecida 247) (CELAM, 2007); el encuentro personal con Cristo que se comunica en su Palabra (Benedicto XVI, 2010) (VD 73); el conocimiento de la Biblia según la fe de la Iglesia, en el marco de su Tradición viva (VD 73); la integración o transversalidad, pues no se trata de una pastoral bíblica en yuxtaposición con otras formas de pastoral, sino de que todas las pastorales tengan como alma a la Palabra de Dios (VD 73). 

Las Orientaciones de Animación Bíblica de la Pastoral para América Latina y El Caribe (OABP) indican como objetivo fundamental de la ABP “procurar que la Palabra de Dios sea el alma de la pastoral, la savia que nutre de vitalidad salvífica la actividad evangelizadora de la Iglesia, el corazón de toda actividad eclesial” (FEBIC LAC – CELAM, 2016, p. 55). La ABP busca que todos sinodalmente acojan la Palabra de Dios y aprendan a comprenderla, la comprendan para vivirla, la vivan para anunciarla (VD 75), de manera que personas y comunidades alcancen gran familiaridad personal y comunitaria con la Palabra de Dios (VD 80.84). 
Las OABP presentan las tres dimensiones de la ABP y sugieren las iniciativas que podrían emprenderse respecto a cada una de ellas. 

La primera es la dimensión de interpretación. La ABP enseña a interpretar la Sagrada Escritura en la fe de la Iglesia, promoviendo una lectura creyente que favorezca el encuentro con Cristo vivo mediado por la Palabra. Esta dimensión se concreta en actividades como: promover la traducción de la Biblia y su respectiva difusión, enseñar a distinguir las características de las diversas traducciones, publicar y enseñar métodos sencillos para interpretar los textos bíblicos, realizar cursos de interpretación bíblica presenciales o virtuales, promover la publicación de textos para la preparación de homilías, organizar escuelas bíblicas que incluyan la difusión e implementación de la ABP (FEBIC LAC – CELAM, 2016, p. 58), fomentar la lectura de la Escritura en el marco de la Tradición viva de la Iglesia, teniendo como referentes a los Padres de la Iglesia, el Catecismo de la Iglesia Católica y el Magisterio de la Iglesia. 

La segunda es la dimensión de comunión. La ABP promueve la oración inspirada en la Palabra. Método privilegiado para ello es la lectio divina. Se proponen como iniciativas: acompañar la celebración del mes, semana o día de la Biblia; promover la práctica de la lectio divina en todos los ámbitos pastorales y en la vida personal; instalar la práctica de la lectio divina en todos los centros de formación, ofrecer programas para la formación de monitores de la lectio divina, fomentar encuentros semanales de lectio divina como preparación para la Misa dominical, proponer la Palabra de Dios como mediación que favorece procesos de fraternidad ecuménica (FEBIC LAC – CELAM, 2016, p. 62). 

La tercera es la dimensión de evangelización. La ABP promueve una lectura creyente para anunciar a Cristo y discernir la vida cristiana. Se proponen como iniciativas: Promover la creación de equipos que implementen la ABP en diócesis, parroquias y comunidades, buscando que la Palabra de Dios sea el corazón de toda actividad Eclesial; desarrollar, en los discípulos misioneros, una relación de familiaridad y cercanía con la Sagrada Escritura, fomentando la lectura diaria del Evangelio, según el calendario litúrgico; promover la formación de servidores de la Palabra de Dios que puedan acompañar la formación bíblica de las comunidades; acompañar a las pequeñas comunidades, para que alimenten su vida con la Palabra de Dios; capacitar a los profesores de religión para que incluyan la Sagrada Escritura en sus clases; publicar subsidios para fomentar la lectura de la Biblia; promover la fundamentación de planes, proyectos y orientaciones pastorales en un texto bíblico (FEBIC LAC – CELAM, 2016, p. 66).

“Todo está llamado a servir a la Palabra” (VD 9). Al servicio de la Palabra han de ponerse personas, estructuras, procesos, recursos, etc. Lo primero es garantizar una comunidad o equipo, a nivel comunitario, parroquial o diocesano que sinodalmente asuma el servicio de la ABP. Personas que sean como san Jerónimo, “apasionados por la Palabra de Dios, transmitida a la Iglesia en la Sagrada Escritura”, de la cual “sacaba su fuego interior que se convertía en palabra impetuosa y explosiva”, servidores de la Palabra “completamente consagrados a favorecer en sus hermanos de fe una comprensión más adecuada del «depósito» sagrado que les ha sido confiado” (Scripturae Sacrae Affectus) (Francisco, 2020). 

Ni conocimiento sin apasionamiento, ni apasionamiento sin conocimiento. Personas con amor ardoroso y ardor amoroso a la Palabra de Dios, con “actitud de humilde y asombrada veneración a la Palabra” (EG 146), con familiaridad personal con la Palabra de Dios y la mentalidad nueva que engendra la Palabra acogida (EG 149), con el arte del acompañamiento (EG 166). 

Es condición indispensable que los miembros del equipo de ABP, ya sea sacerdotes, religiosos/as o laicos/as, sean personas enamoradas de la Palabra y de Dios, que la tienen como fundamento de sus vidas y viven una relación de familiaridad con ella” (FEBIC LAC – CELAM, 2016, p. 77) ¿Existe en tu comunidad, parroquia, diócesis, una comunidad dedicada a servir en la Animación Bíblica de la Pastoral? 

Referencias
Benedicto XVI. (2010). Verbum Domini. Tipografía vaticana.
CELAM. (2007). Aparecida. V Conferencia  General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. San Pablo.
FEBIC LAC – CELAM. (2016). Orientaciones de Animación Bíblica de la Pastoral para América Latina y El Caribe. CELAM.
Francisco. (2020). Scripturae sacrae affectus.